#DiaInternacionalAldeas – julio 27 2010

Día Internacional de Aldeas Infantiles SOS.

El pasado 23 de junio, participantes de los programas de Ciudad Ojeda y La Cañada conmemoraron el nacimiento de Herman Gmeiner, fundador de Aldeas Infantiles SOS.

Ocasiones especiales ameritan grandes celebraciones. Por esta razón, los participantes de los programas de acogimiento y fortalecimiento familiar desarrollados en Ciudad Ojeda se reunieron, para conmemorar el Día Internacional de Aldeas Infantiles SOS, denominado así en honor a la fecha de nacimiento de su fundador, el señor Herman Gmeiner. Como en toda fiesta, familiares, empresas y amigos SOS fueron invitados.

Muy temprano, en la Iglesia Divino Niño, se convocó una Misa de Acción de Gracias para conmemorar la vida y obra de nuestro fundador, el señor Herman Gmeiner. El servicio religioso sirvió además, para agradecer la labor que Aldeas Infantiles SOS realiza en todos los países donde está presente y pedir un futuro prometedor para los miles de niños, niñas y adolescentes de Venezuela y el mundo.
 
¡Que comience la fiesta!

De regreso a la Aldea Infantil SOS de Ciudad Ojeda  los invitados fueron recibidos por payasos y pinta caritas, que aprovecharon el ambiente del Mundial de Fútbol para decorar los rostros de los pequeños con las banderas de sus equipos predilectos. Los más grandes prefirieron participar de un partido de fútbol real, enfrentando a la selección de la escuela Unión Ojeda.

Igualmente, en la Aldea Infantil SOS de La Cañada compartieron un partido de voleibol que sirvió para ejercitarse y fortalecer la complicidad y simpatía entre los niños y jóvenes de la comunidad.

Entre sabrosos pasapalos, colchones inflables, globos y cotillones transcurrió la tarde en ambas Aldeas y se hizo de noche, entonces empezó la música para que los más grandes bailaran. Fue un largo día y aún faltaba la mejor parte: ¡Cantar cumpleaños!

Los niños, niñas y adolescentes, madres, tías y colaboradores, en Ciudad Ojeda y La Cañada, entonaron el “Cumpleaños feliz” junto a los invitados, tomados de manos, emocionados, unidos como una gran familia, esa que Herman Gmeiner imaginó hace 61 años y que hoy es una hermosa realidad.