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Ella vive con un grupo de hasta 9 niños y niñas de diferentes edades en una casa familiar. Los niños encuentran aquí un nuevo hogar, cuando sus familias biológicas no pueden cuidar de ellos. Si es posible, los niños mantienen el contacto con su familia biológica y su madre SOS cuida de ellos y los apoya hasta que se hacen adultos independientes. |
Los hermanos biológicos crecen juntos y conviven con otros niños y niñas que se convierten en sus hermanos de crianza. Los lazos afectivos que se generan, se mantienen aún en su vida adulta y son un valioso soporte en tiempos difíciles. Junto a la madre, conforman esa familia que puede curar heridas y abrir oportunidades para convertir los sueños en realidad. |
La casa familiar es el refugio del niño, y el lugar que le brinda seguridad. Cada casa familiar tiene las comodidades que una familia numerosa necesita y la madre se encarga de su decoración y de mantener un ambiente armónico y agradable. Cada hogar tiene su propia dinámica y rutina. En su hogar cada niño tiene sus pertenencias y asume responsabilidades en la vida familiar. |
La Aldea es el lugar a donde vuelven los niños y niñas cuando ya son adultos, tienen pareja y sus propios hijos. Es el sitio donde crecieron y compartieron días felices de su infancia. 10 a 12 casas familiares conforman una aldea, una comunidad que se apoya mutuamente y que genera un ambiente donde niños y adultos pueden sentirse seguros y entre amigos. |